jueves, 29 de noviembre de 2012

Madrid, Puerta del Sol, 1 de diciembre


ACTIVIDADES ORGANIZADAS

12 - 13h. Puerta del Sol (Madrid). “La poesía es un arma cargada de futuro”
12 - 17h Desde la Puerta del Sol hasta la plaza 2 de Mayo (Madrid). "Cupones premiados. Poesía sos vos"
13 - 16h. Puerta del Sol (Madrid). "Blogueros contra los recortes sociales"
Desde 13h. Plaza del 2 de Mayo (Madrid).  Jam session
Desde 16h. Puerta del Sol (Madrid). "manifestación po ético. el maratón"

Información extraída del blog unodi; para más información, pinchar aquí.

viernes, 23 de noviembre de 2012

"La mañana es un niño..." - Isabel García Mellado


3.
la mañana es un niño
tú estás loco y yo te amo
nos llega el aire
sabemos conducir por mis rodillas
no hay lugar en el mundo con más montañas azules
que las frases que grabaste
en el retrovisor de mi escotilla
derrumbaremos juntos
todas las frases hechas
"campos de margaritas"
"arroz con leche"
"el fax te ha perdido la pista"
mientras, mi india más morena
se posaba en el mundo













Poema de Isabel García Mellado, extraído de su blog «laotrapequenyita».

domingo, 18 de noviembre de 2012

"Cartas a un buscador de sí mismo" - Henry David Thoreau


En 1848, Henry David Thoreau y Harrison G. O. Blake iniciaron una correspondencia que se mantendría hasta 1861, poco antes de la muerte de Thoreau. Blake recibió parte de la obra de su amigo tras su desaparición y se encargó de prepararla para su publicación.

En éste volumen encontramos las misivas que Thoreau dirigía a su amigo: solamente la que inicia el volumen fue escrita por Blake. Entre los temas principales encontramos la pérdida de bienes materiales en pos de una mayor riqueza espiritual, la búsqueda de lo esencial en la Naturaleza y la mejora de uno mismo como base para modificar el comportamiento ajeno, todos ellos temas recurrentes en la obra de Thoreau.

Sabemos que nos encontramos ante una obra o un autor excepcionales cuando tras su primera lectura sentimos el deseo irrefrenable de buscar más bibliografía al respecto, y es lo que ocurre en este caso. La satisfacción que se siente tras leer estas cartas animan a buscar más textos de Thoreau, como su Desobediencia civil, tan necesaria en estos días inestables.

Antes de empezar a cartearse con Thoreau, G.O. Blake lo hacía con el filósofo Emerson, cuyo estilo de vida y pensamiento difieren bastante de los de Thoreau, a pesar de haber sido amigos en su tiempo. No en vano, Blake conoció a Thoreau a través de Emerson.

En estas cartas, Thoreau responde a Blake instruyéndole sobre aspectos concretos de la vida sobre los que su amigo le había pedido consejo. Por ello, son un fabuloso compendio de recomendaciones vitales para un día a día más enriquecedor, puro y descontaminado. La idea de tener un filósofo de cabecera que responda tus dudas existenciales, por sí sola, me parece maravillosa.

El asunto central sobre el que Thoreau construyó sus teorías es qué ocurre cuando un hombre se enriquece materialmente a cambio de perder su alma. Lo que trata de hacer ver es la importancia de una vida espiritual plena en detrimento de la riqueza material, tan innecesaria en esencia. Busca desprenderse a toda costa de cualquier propiedad inútil para vivir una vida mejor en todos los demás aspectos. Por ese motivo se retiró a vivir al campo, dando la espalda a la sociedad que no le identificaba y negándose a pagar impuestos ni a participar de ninguna otra manera en esa farsa que el hombre había hecho del mundo, y con la que estaba tan en desacuerdo. Esa retirada a la naturaleza es la mayor muestra de compromiso y, sobre todo, de coherencia con respecto a sus propias ideas y teorías. Su amor por la naturaleza se intensificó cuando Thoreau profundizó en el conocimiento de la cultura india norteamericana.

Con respecto a esta huida a los bosques, mientras uno lee estas cartas, a veces, entre los espacios en blanco que hay entre renglón y renglón se puede respirar el olor a tierra mojada, y si se presta atención se pueden escuchar también los sonidos del bosque.

Estas cartas también sirven para reconstruir el día a día de la vida de Thoreau, con retazos de información relativa a los personajes con los que se relacionaba (otros escritores y filósofos, e intelectuales en general), los libros que leía, y sus autores predilectos, que recomendaba continuamente a Blake. Una suerte de diario personal a fragmentos que nos acerca un poco más a este increíble pensador de mediados del XIX cuya obra, hoy se mantiene vigente.

viernes, 9 de noviembre de 2012

"Vidas escritas" - Javier Marías



Alfaguara reedita Vidas escritas, publicado originalmente por la editorial Siruela en 1992, es decir, tras veinte años de su publicación original. Se trata de uno de los libros más personales de Javier Marías, también uno de sus favoritos, ya que cuando lo relee en la actualidad sigue pareciéndole divertido y se siente orgulloso de haberlo escrito: no es para menos.

Los libros de semblanzas de grandes escritores hacen las delicias de los lectores más interesados en las biografías de sus ídolos, puesto que recogen su esencia en esbozos breves que suelen incluir jugosas anécdotas con datos relativos a su personalidad o a sus costumbres y manías. Este recorrido por los favoritos de uno de nuestros mejores escritores españoles no tiene desperdicio, y veinte años después, sigue vigente.


Un precioso homenaje

Algunas de las grandes obras literarias que han pasado a la historia son libros escritos por gigantes de la literatura en los que reflexionaban sobre la vida y la obra de aquellos que les influían y a quienes veneraban. Por ejemplo, los discursos de Lampedusa que ni siquiera fueron escritos para ser publicados y que hoy miles de lectores buscan para conocer la particular visión del autor sobre sus idolatrados Lord Byron o William Shakespeare, o los estudios de Charles Baudelaire sobre Edgar Allan Poe, entre otros.

Javier Marías, autor cuyas obras ya se publican en la colección de clásicos de Penguin, reflexiona aquí sobre William Faulkner, Oscar Wilde, Arthur Rimbaud y muchos otros escritores brillantes, por lo que esta obra es un verdadero lujo para cualquier amante de la literatura con buen criterio. El hecho de dedicar parte de su obra a reflexionar sobre las vidas y el legado de aquellos a quienes venera, es uno de los homenajes más hermosos que pueda imaginarse.


Referencias e influencias

Existen unos pocos autores ya inmortales que son las grandes referencias literarias de Javier Marías, a saber: James Joyce, Thomas Mann y Yukio Mishima, quienes por supuesto tienen cabida en este libro con un capítulo dedicado a cada uno de ellos.

Recordemos que, además, ha sido el traductor al castellano de autores tales como William Faulkner, Joseph Conrad, Isak Dinesen, Robert Louis Stevenson, Vladimir Nabokov, Laurence Sterne, Thomas Hardy y William Butler Yeats, por lo que su conocimiento e implicación en la obra de estos escritores es mucho mayor que la de cualquier otro lector de los mismos. Los ejercicios de traducción de escritores brillantes también han influido en su forma de escribir, mejorándola y afinándola cada vez más. Según él mismo, las traducciones le han enseñado aún más que las lecturas. Gracias a este libro, tenemos el privilegio de asistir a las reflexiones sobre las influencias literarias de un autor que tanto ha influido a su vez en la obra de otros escritores más jóvenes.

Aunque Marías dice no sentirse identificado con ninguno de sus autores predilectos en lo profesional (se muestra demasiado modesto para ello, aún habiendo entrado ya en la categoría de escritores inmortales), sí reconoce sentir especial simpatía por Henry James en lo personal, quizá por relacionarlo con Pere Gimferrer. Conan Doyle también le resulta un personaje muy simpático, por lo caballeroso, y dice sentir especial afinidad por Laurence Sterne, sobre todo después de haberle traducido. En cuanto a formas de ser o manías personales no se identifica tampoco con ninguno en particular: en todo caso, sólo con Conrad, y únicamente en tanto en cuanto ambos han compartido el vicio del tabaco, aunque Marías matiza que al contrario que su autor venerado, él nunca quema las cosas por despiste.


Artistas perfectos

Uno de los últimos apartados del libro, “Artistas perfectos”, se compone de una serie de retratos seguida de un texto en el que los diferentes escritores se suceden casi intercalándose entre ellos: Dickens, Baudelaire, Mark Twain, Thomas Bernhard... seguimos entre los mejores. Este texto procede de la revista El Paseante (número 17). Las fotografías están comentadas en base a aquellos detalles que tras un vistazo rápido a los demás nos pasarían desapercibidos, y que ponen de manifiesto la impresionante capacidad de observación de Marías, capaz de detectar las intenciones más remotas en las expresiones y posturas de los retratados: se habla sólo de rostros y gestos.

Los textos que corresponden al apartado “Vidas escritas” como tal, fue publicado por Siruela en 1992 recopilando la totalidad de los textos, pero originalmente se habían ido publicando entre los números 2 y 21 de la revista Claves de la razón práctica.

El último fragmento del volumen se titula “Mujeres fugitivas” y no se había publicado en el Vidas escritas original: había aparecido ya en otro de sus libros míticos, Literatura y fantasma pero se publicó por primera vez en la revista Woman, a lo largo de varios números en el año 1993. Entre otras cosas, pone en entredicho las ocasiones en las que Marías ha sido acusado de misógino: de serlo, nunca habría hecho unas semblanzas tan respetuosas y cargadas de admiración acerca de la obra de las escritoras que aquí se incluyen, ni sería capaz de hablar con tanta cariño sobre las mujeres siempre.

Vidas escritas se podía encontrar recientemente en las librerías en ediciones de bolsillo tan solo, así que esta nueva edición, que se incluye dentro de la “Colección Javier Marías” que Alfaguara dedica desde hace años a uno de sus mejores autores, es una ocasión inmejorable para conseguirlo, además, en formato normal y con una cubierta que tiene una ilustración impecable: un estupendo comienzo que hace justicia al resto del libro.

Publicada originalmente en El Mar de Tinta.

jueves, 1 de noviembre de 2012

"Antología de Spoon River" - Edgar Lee Masters


O cómo narrar  la historia de un pueblo a través de las voces de sus habitantes muertos. 
Como si se situase en un rincón apacible del cementerio de un Spoon River ya deshabitado, bolígrafo en mano, Edgar Lee Masters transcribe las biografías de los personajes que vivieron allí.
Cada biografía es un poema que lleva por título el nombre de un personaje. Los poemas, escritos en primera persona a modo de autobiografías exageradamente resumidas, podrían servir también, por su extensión, de epitafio de cada una de las tumbas del cementerio.


Un  coro de voces muertas

La sensación de estar escuchando una única historia coral se ve intensificada por el hecho de que muchas de las semblanzas se enlazan entre ellas, es decir, encontramos a menudo el poema de un personaje que había sido citado en el texto inmediatamente anterior. Así, las historias que nos cuentan —por fuerza tan poco prolijas en detalles— se ven completadas o ampliadas en el poema posterior. Además, sucede que un puñado de personajes concretos son mencionados de forma recurrente a lo largo de los poemas, debido a que mientras estuvieron vivos influyeron de forma decisiva en la historia de muchos de sus vecinos.


Best-seller

El hilo argumental, tan atrayente por ser un tanto tenebroso, se une al hecho de que esta antología es uno de los escasísimos poemarios convertidos en súper ventas en la historia de la industria editorial, y es inevitable sentir interés inmediato por leer este libro, que no defrauda.


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